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viernes, abril 27, 2007

¿ Y el Hombre donde estaba ?.Mario Vargas Llosa

En el año 1944, en Dhaka, Bengala, entonces todavía parte de la India, un niño de 11 años vio llegar arrastrándose al jardín de su casa un hombre malherido que pedía agua. Se llamaba Kader Mía y era un operario musulmán miserable que, pese a los desordenes y matanzas que ensangrentaban, había salido a trabajar para poder alimentar a su familia. Lo lincharon en la calle fanáticos hinduistas por el único delito de3 ser musulmán, así como muchos musulmanes fanáticos degollaban en los barrios de Dhaka a los hinduistas que encontraban en su camino. Kader Mía Falleció en los brazos de aquel niño y su padre cuando estos trataban de llevarlo a un hospital.

Amartya Sen, el niño de mi historia, nunca olvido aquel episodio de su infancia ni las matanzas de cientos de miles de personas que ocurrieron aquellos días en la india por la guerra religiosa desatada entre hinduistas y musulmanes que culminaría con el desmembramiento del país y el nacimiento de Pakistán, país que, años mas tarde, se desmembraría a su vez por luchas despiadadas entre los propios musulmanes, por razones étnicas y regionales, a causa de las cuales nacería Bangladesh. Desde aquel entonces el futuro economista y filósofo galardonado con el Premio Novel de Economía y uno de los pensadores liberales mas lucidos de nuestro tiempo, aprendió a desconfiar de esas categorías colectivas- religión, raza, nación, lengua, etc.- que pretenden definir de manera concluyente lo que es un individuo y a ver en esas “minimalización del ser humano”, como la llama, a la corta o a la larga, una semilla de violencia y de crimen.

¿Y el hombre donde estaba dice uno de esos versos del “Canto General” de Neruda que recuerdo desde la primera vez que lo leí, de adolescente. Es la pregunta que parece hacerse Amartya Sen en cada una de las paginas de su ultimo libro, “Identity and Violence. The Illusion of Destiny”, recientemente publicado en una Inglaterra que he encontrado - vuelto después de casi ocho meses – removida, desde las bombas terroristas de julio del 2005, con debates y dilemas sobre los temas del multiculturalismo y la existencia en el suelo británico de comunidades de razas, lenguas, culturas y credos diferentes. En efecto ¿donde están el hombre y la mujer singulares y concretos, de carne y hueso, en esas abstracciones en que los disuelven los teorizadores, políticos y clérigos colectivistas para quienes las credencial definitiva y determinante de un individuo es su pertenencia a un colectivo? Disueltos, desaparecidos, regresados brutalmente a la condición tribal, a ser solo piezas desechables del ente gregario, de modo que así puedan ser mejor odiados o endiosados.

Aunque su libro sea una refundición de conferencias y textos escritos para todos los rincones del mundo, y por momentos resulte algo repetitivo, se trata de un ensayo apasionante, valeroso y polémico, que trata de hacer prevalecer el análisis racional y la sensatez intelectual sobre los actos de fe, los prejuicios y las pasiones políticas que generalmente enturbian toda discusión sobre la identidad, el multiculturalismo, la globalización y la nacionalización en nuestros días en un mundo que, desde los terribles atentados terroristas de Nueva Cork, Washington, Madrid y Londres, se siente inseguro y confuso, sobre todo, el fenómeno de una inmigración creciente e inatajable de personas de confesión musulmana ha llenado de prevenciones y suspicacias.

Amartya Sen recuerda una y otra vez, con ejemplos al alcance de la inteligencia mas elemental, que todo ser humano es muchas cosas a la vez y que tratar de encajonarlo en una “pequeña cajita”- por ejemplo, su religión, su raza o su lengua – es desnaturalizarlo totalmente y condenarse a no entenderlo. Todos pertenecemos a muchas colectividades y esa múltiple pertenencia, a la vez que nos acerca y emparenta con un vasto sector, nos va diferenciando y alejando de otros( de los que también somos parte). De este modo surge nuestra identidad, en razón de una combinación muy compleja, y en cada caso diferente, de circunstancias que nos son impuestas y elecciones libres con las que confirmamos o rechazamos lo que se nos viene dado por nacimiento, familia o educación, y optamos por algo distinto. Las identidades colectivas suprimen mediante una reducción arbitraria aquellas matizaciones y ven en los seres humanos no criaturas soberanas, con derechos y deberes inherentes a su individualidad, sino productos seriales, idénticos entre si, privilegiando una sola de sus características – por ejemplo, ser negro, musulmán, cristiano, blanco, budista, vasco, judío, etc.- y aboliendo todas las demás. Ese descuartizamiento de la humanidad en bloques rígidamente diferenciados es peligroso, porque alienta el fanatismo de quienes se consideran superiores – el pueblo elegido, la raza pura, la verdadera religión, la clase redentora, la nación ejemplar – y los autoriza a ejercer la violencia sobre los otros. Es además una distorsión profunda de la realidad humana, sobre todo en la época moderna, una de cuyos grandes logros es justamente haber abierto mucho el espectro de opciones entre las que el hombre y la mujer pueden, mediante un libre ejercicio de su libertad, decidir ser diferentes del grupo, secta comunidad o colectivo del que proceden. La identidad no es una condición metafísica, estática, sino una realidad viva y por lo tanto en permanente proceso de recreación.
Yo soy un buen ejemplo de ese crucigrama de pertenencias y rechazos que, como dice Amartya Sen, constituyen la identidad de un individuo, para mí la única aceptable. Peruano, latinoamericano, español, europeo, escritor, periodista, agnóstico en materia religiosa y liberal y demócrata en política, individualista, heterosexual, adversario de dictadores y constructivistas sociales – nacionalistas, fascistas, comunistas, islamistas, indigenistas, etc.- , defensor del aborto, del matrimonio gay, del estado laico, de la legalización de las drogas, de la enseñanza de la religión en las escuelas, del mercado y la empresa privada, con debilidades por el anarquismo, el erotismo, el fetichismo, la buena literatura y el mal cine, de mucho sexo y tiroteo.¿ Se agota la que soy en esa pequeña enumeración en la que, a simple vista, abundan las incoherencias y contradicciones? No. Podría llenar todavía varias paginas mas mencionando todo lo que creo ser y no ser y estoy seguro se que siempre se me quedarían muchas cosas en el tintero. Cada una de ellas me solidariza con buen número de personas y me enemista con otras tantas y de toda esa amalgama de tensiones y fraternidades, que nunca se aquieta, que esta siempre rehaciéndose, resulta mi identidad, la única en que me reconozco. Todo el mundo podría decir otro tanto de si mismo, si se examina con imparcialidad.
Amartya Sen reconoce, desde luego, que uno de los rasgos de una persona puede, en ciertas circunstancias, convertirse en esencial.Ser judío en la Alemania nazi, por ejemplo, o ser negro en la África del sur del apartheid, reducida a una persona a ser solo eso, a los ojos de los victimarios racistas, para poder matarla o discriminarla con buena conciencia. Ser gay entre homofobos o ateo entre creyentes fanáticos obliga a una persona a privilegiar esta condición sobre las otras, ya que ella lo convierte en una marginal y a veces en un perseguido. En todos estos casos son los otros, por su intolerancia y sus prejuicios, quienes imponen aquella reducción de la complejidad y diversidad que es todo ser humano, para hacerle sentir, al que se diferencia del rebaño, su rechazo o su odio.

El profesor Sen – indio de nacimiento, ingles de formación, profesor a caballo de Harvard y de Cambridge, ciudadano del mundo por vocación – critica en su libro a los gobiernos que, como el británico y el francés, con las mejores intenciones, han convertido en personeros e interlocutores de las comunidades de inmigrantes musulmanes, a los lideres religiosos. ¿No es esta, también, se pregunta, una manera de confinar a los inmigrantes en una de esas cajitas gregarias donde son desindividualizados y transformados en masa? Si se quiere que los inmigrantes se integren a las sociedades occidentales lo peor que se puede hacer es entregarlos atados de pies y manos a esos clérigos entre los que, a menudo, figuran los islamistas mas intolerantes y opuestos a toda forma de asimilación.

Estoy casi en todo de acuerdo con los sólidos argumentos de Amartya Sen. Salvo en uno. Para el, ni siquiera la cultura, en su vasta aceptación – las tradiciones, la lengua, los usos y costumbres – constituye un obstáculo considerable para que una persona singular pueda elegir su soberanía optando por opciones totalmente ajenas a su comunidad. Sin duda, ese es el ideal, que la libertad pueda ejercitarse por todos y de modo tan radical. Pero me temo que no sea así y que, en muchos casos, el factor cultural constituya un obstáculo mayor para que un hombre o una mujer puedan romper con la tiranía de la tribu. No es imposible que lo consigan pero el precio puede ser muy alto. Aconsejo a quien lo ponga en duda que lea la autobiografía de Ayaan Iris Ali, “Infiel”, donde narra la heroica aventura que fue para ella emanciparse de la opresión religiosa y cultural y conquistar su libertad. Me entusiasma que los dos ensayos mas importantes recién aparecidos en Occidente sobre la cultura de la libertad los hayan escrito un indio y una somalí.

Londres, abril del 2007

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sábado, octubre 14, 2006


La economia estupido
Isacc Newton
si hemos visto mas que lor otros, es porque estabamos subidos a hombros de gigantes
John Maynard Keynes (padre de la macroeconomia)
Un econmista debe ser en cierto modo un matematico, un historiador, un estadista, un filosofo, tandistante e incorruptible como un artista y, sim embargo, a veces con los pies tan en el suelo como un politico.
Arbert Einstein
La ciencia no es mas que el refinamiento de reflexiones cotidianas.
Benjamin Franklin
El comercio no ha arruinado jamas a ninguna nacion
Willian Hcchesney Martin
La funcion del banco central es retirar la jarra de sangria justo en el momento en que empieza la fiesta
Herbert Hoover
Benditos seran los jovenes, pues ellos heredaran la deuda nacional
Adam Smith
El consumo es el unico fin y proposito de toda produccion
Will Rogers
Ha habido tres invetos desde el comienzo de los tiempos: el fuego, la rueda y los bancos centrales
George Bernard Shaw
Si pusieramos a todos los economistas juntos, nunca llegarian a una conclusion
Dante Alighieri
Quien sabe de dolor, todo lo sabe.
Alexandre Graham Bell Inventor del teléfono
Nunca vayas por el camino trazado, porque conduce hacia donde otros han ido ya
Peter Drucker
Donde hay una empresa de éxito, alguien tomó alguna vez una decisión valiente.
A los elefantes les cuesta mucho adaptarse, las cucarachas sobreviven a todo.
Antoine de Saint-Exupery
Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección.
Al primer amor se le quiere más, a los otros se les quiere mejor.
Charles Robert Darwin
La historia se repite. Ese es uno de los errores de la historia.
Henry Ford
Pensar es el trabajo más difícil que existe. Quizá esa sea la razón por la que haya tan pocas personas que lo practiquen.
Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, estás en lo cierto.
Hermann Hesse
Cuando se teme a alguien es porque a ese alguien le hemos concedido poder sobre nosotros.
Lo blando es más fuerte que lo duro; el agua es más fuerte que la roca, el amor es más fuerte que la violencia.
He sido un hombre que busca y aun lo sigo siendo, pero ya no busco en las estrellas y en los libros, sino en las enseñanzas de mi sangre.
Ernest Hemingway
El secreto de la sabiduría, del poder y del conocimiento es la humildad.
Franz Kafka
La literatura es siempre una expedición a la verdad.
Vladimir Lenin
Una mentira repetida muchas veces se convierte en una gran verdad.
Octavio Paz
Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo.... del miedo al cambio.
Ningún pueblo cree en su gobierno. A lo sumo, los pueblos están resignados.
Sun Tzu
El supremo arte de la guerra es doblegar al enemigo sin luchar.
Adam Smith
No puede haber una sociedad floreciente y feliz cuando la mayor parte de sus miembros son pobres y desdichados.
Albert Einstein
Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.
Jorge Luis Borges
Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído.
He cometido el peor pecado que uno puede cometer. No he sido feliz.
La duda es uno de los nombres de la inteligencia.
Friedrich Nietzsche
Lo que me preocupa no es que me hayas mentido, sino que, de ahora en adelante, ya no podré creer en ti.
La potencia intelectual de un hombre se mide por la dosis de humor que es capaz de utilizar.
MVLL
Sólo un idiota puede ser totalmente feliz.
Arnold J. Toynbee
El mayor castigo para quienes no se interesan por la política es que serán gobernados por personas que sí se interesan.
Una nación permanece fuerte mientras se preocupa de sus problemas reales, y comienza su decadencia cuando puede ocuparse de los detalles accesorios.
Ernesto Sábato
Un buen escritor expresa grandes cosas con pequeñas palabras; a la inversa del mal escritor, que dice cosas insignificantes con palabras grandiosas.

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miércoles, setiembre 20, 2006

Discurso de graduación FOZ

FOZ.Agosto, 2006
He querido resumir mis reflexiones dispersas en siete consejos centrales. Quiero reiterar que estas recomendaciones son mías, de FOZ, no necesariamente del rector de la Universidad del Pacífico.
“Ya con dos años en el cargo de rector de la Universidad del Pacífico –durante los cuales he tenido la oportunidad frecuente de interactuar con muchos de ustedes, de conocer sobre sus dudas, sueños, inquietudes y esperanzas; incluso de enseñarles a algunos en clase– voy a atreverme, en esta ocasión, a hacer un discurso menos institucional y ceremonioso, más íntimo y personal, menos de rector y más de maestro y amigo mayor.
¿Qué consejos podría yo darles antes de que, al bajar esta escalera, se conviertan ustedes, ya sin mayor escudo protector, en adultos plenos? ¿Qué recomendaciones puede ofrecer finalmente un tío de otra generación, que más que los duplica en edad, a ustedes jóvenes que inician su vida profesional en el complejo Perú del año 2006, país nuestro que, a quince años de su bicentenario como república, sigue afectado severamente por los males que Basadre diagnosticó hace más de medio siglo: el abismo social y un estado empírico?
He querido resumir mis reflexiones dispersas en siete consejos centrales. Quiero reiterar que estas recomendaciones son mías, de FOZ, no necesariamente del rector de la Universidad del Pacífico. No pretendo cargarle a nuestra institución la responsabilidad de que a alguno de los presentes le pueda parecer un disparate lo que voy a decir a continuación.
Aunque no hay un orden de prelación en los consejos que les voy a dar, quiero empezar con uno que puede sorprenderles un poco: Deténganse, de vez en cuando, a oler las flores. Por más de un lustro, ustedes se han sacrificado estudiando con mucho esfuerzo para egresar de carreras que buscan lograr una asignación más racional y eficaz y una gestión más eficiente de recursos escasos, con el fin de satisfacer necesidades y generar rentabilidad empresarial y bienestar social. Ello se logra a través de números y cuadros, de mejores productos y servicios, que sean más baratos, más rápidos y más seguros. Las herramientas profesionales que les hemos enseñado pueden servir bien para eso. Pero hay otras cualidades más difíciles de medir: la belleza, la alegría, el significado y la motivación vital. Para mantenerse sensibles a ellas hay que, de vez en cuando, detenerse para oler las flores, o para ver, en silencio, una puesta de sol.
El segundo consejo me salió fácil: Vean menos televisión y lean más libros. El profesional promedio entre ustedes va a ver, en lo que le queda de vida, cerca de 40,000 horas de televisión. Si le pidiéramos al profesor Carlos Gatti –aquí presente– una lista de los 40 mejores libros de la literatura universal, excluyendo incluso aquellos de cultura erudita, para concentrarla en aquellos que nos puedan servir utilitariamente para entender mejor la complejidad de la naturaleza humana –a esas mujeres y hombres con los que ustedes van a interactuar en la vida, en la economía y en los negocios– (y de yapa le pidiéramos cuáles considera que son las 20 mejores obras de la música clásica), apostaría a que los más ilustrados entre ustedes pueden haber leído u oído apenas una cuarta parte. Pues bien, con dedicarle a esas lecturas y audiciones, un 5 por ciento del tiempo que probablemente dedicarán a ver televisión, se convertirán, no me cabe duda de ello, en profesionales más eficaces, así como en mejores personas.
Ustedes pertenecen a una generación de aparatos y conexiones: celulares, computadoras, laptops, iPods, Internet, Google, blogs. Con todas estas herramientas, ustedes pueden acceder y bajar de la red abundante información y conocimientos sobre muchas disciplinas. Pero las cualidades que van a requerir, por ejemplo, para ayudar efectivamente a un amigo en un momento difícil, o para escribir una canción o un poema, o para imaginar un descubrimiento o innovación en los proyectos en los que se vayan a comprometer, todavía hay que ganarlas a pulso. De la Internet, no se puede “bajar” ni “descargar” inteligencia, ni pasión, ni creatividad, ni sabiduría. Tampoco puede uno inyectárselas como si fueran una droga milagrosa. Esas cualidades hay que cultivarlas a la antigua: leyendo, conversando en un parque, estudiando, viajando, visitando museos, reflexionando.
Mi tercer consejo es: “No acepten aquellos signos de estatus cuyo valor no reconozcan.” Lo he fraseado así, influenciado por un libro reciente de Alain de Botton titulado: Ansiedad por el estatus, que describe bien cuán cambiantes han sido, en el tiempo, los modelos paradigmáticos del prestigio en las sociedades: En la Esparta del siglo IV a. C. había que ser un hombre, agresivo y luchador, con un voraz apetito sexual –bisexual en realidad– poco interés en la vida familiar y aversión a los negocios y al lujo. El guerrero espartano no sabía ni contar, vivía en una barraca, nunca usaba dinero, ni expresaba cariño a mujeres ni hijos. Posteriormente, en la Europa posterior a la caída del Imperio Romano, fueron los santos cristianos –castos y pacíficos– los modelos principales a emular. Luego, en la primera mitad del segundo milenio, a partir de las cruzadas, los caballeros con armadura, enamorados fieles de lejanas doncellas vírgenes, se convirtieron en los seres más admirados. Con la acumulación de riqueza –en la Inglaterra de 1750, por ejemplo– saber bailar y el donaire con el cual se saludaba con el sombrero se volvieron más importantes que pelear batallas para ser respetado. El caballero de armadura se transformó en gentilhombre, en terrateniente aristócrata, en gentleman, quien debía sí distinguirse de la casta inferior de empresarios y mercaderes. En nuestra América, en la tribu de los cubeos en la Amazonía, hasta hace poco, las mujeres cultivaban yuca y los hombres se dividían entre pescadores y cazadores. El estatus máximo lo alcanzaban aquellos hombres que hablaban poco, que no bailaban ni participaban en la crianza de los hijos, pero que eran especialmente diestros en la caza del jaguar. Al cuello llevaban, en múltiples collares, los dientes de todos los jaguares cazados por ellos durante sus vidas. En Hawai, en aquellas tribus que no aprendieron a conservar, la gordura era una expresión de estatus porque las familias terminaban comiéndose todo lo que cosechaban. Y si trajéramos en el túnel del tiempo al mejor de los guerreros espartanos, a un santo medieval, a un caballero de lanza, a un lord inglés, a un jefe hawaiano de 180 kilos, y a otro amazónico cargado de collares de dientes de jaguar, difícilmente apreciaría cada cual las virtudes y los valores de los demás.
En el mundo globalizado de hoy –afirma de Botton– el mayor estatus lo logran tanto hombres como mujeres, de cualquier raza, que hayan logrado reunir dinero, poder y renombre a través de su propia actividad (no tanto mediante herencia) en una de las múltiples manifestaciones del mundo comercial (incluyendo también el deporte, el arte y la investigación científica). Se valora mucho la creatividad, la energía, el sentido de oportunidad. Pero hay otros valores tan o más importantes –como la bondad, la integridad y la lealtad, por ejemplo– que han perdido alguna relevancia para el prestigio social.
Por ello, deben ser conscientes de que cualquier paradigma, cualquier moda, no sólo resulta simplista sino que también puede resultar injusta, y que muta en el tiempo. Por ello, no deben aceptar criterios ajenos de valoración que ustedes mismos no reconozcan como válidos.
Alejandro el Magno, el hombre con más poder de su época, quiso conocer a Diógenes, el filósofo, cuando estuvo de paso por Corinto; no sé cuantos de ustedes conozcan la anécdota. Según Platón, Diógenes era “un Sócrates que se había vuelto medio loco”. Lo encontró debajo de un árbol, en harapos, sin una moneda. Le preguntó que podía hacer para ayudarlo. Y, al hombre más poderoso de la Tierra, Diógenes le respondió: “Arrímese, que me tapa al sol.” Los oficiales se horrorizaron de la eventual insolencia, pero Alejandro sonrió y comentó que de no ser él quien era, le habría gustado ser Diógenes. Éste, en otra ocasión, salió por Atenas con una lámpara buscando un hombre. Pero si la ciudad está llena de ellos, le dijeron. No –les respondió– yo busco uno que viva por sí mismo. Vivir por uno mismo resulta una mejor manera de afirmar que no hay que darle relevancia a las modas del prestigio. En sus Meditaciones, el emperador Marco Aurelio afirmaba: “Tu decoro no depende del testimonio ajeno. ¿Acaso mejora lo que es alabado? ¿Acaso empeora una esmeralda si no es elogiada? ¿Y qué decir del oro, del marfil, de una flor o de una pequeña planta?”
Mi cuarto consejo es: Recuerden que siempre habrá una verdad mejor a la que tengan. Los sabelotodos que van por el mundo presumiendo de todas las respuestas que supuestamente conocen, muchas veces ni siquiera se han dado el trabajo de cerciorarse si se han hecho las suficientes preguntas. Una reflexión muy inteligente define la libertad como no estar nunca muy seguro de estar en lo cierto. La verdad nos hará libres, eso no lo discuto. Pero a ella sólo se llega con humildad y buena onda, no a través de la acumulación de doctrinas o estadísticas copiosas, sino con el coraje para confiar en nuestra propia capacidad de observación, de comprensión y de raciocinio.
Un quinto consejo es: Aprendan de sus fracasos. La mejor pregunta que puede hacer un empleador en una entrevista a quien está buscando trabajo es: “¿Cuáles han sido los principales fracasos de su vida y que aprendió de ellos?”, porque muy rara vez la carencia de fracasos es una señal de excelencia. Suele ser, más bien, una expresión de excesivo temor, de poca ambición, de intolerancia al riesgo. El carácter que ustedes finalmente logren moldear en sus vidas no va a manifestarse tanto en función de cómo reaccionen ante sus éxitos, de los cuales van a tener varios, sino de cómo actúen ante sus fracasos, que tampoco van a faltar, y cuánto sepan realmente aprender de ellos. “Fracasos I” no es, lamentablemente, un curso que dictemos en la Pacífico. Pero es fundamental aprenderlo en la universidad de la vida, porque en tales momentos hay que saber mantener la confianza en uno mismo, así como el compromiso con la verdad, con el aprendizaje continuo, con la excelencia. Y excelencia, por cierto, no significa lo mismo que éxito.
Cuando recuerdo mi promoción universitaria, y me pregunto: ¿quiénes destacaron más en la vida?, constato que no ha sido tanto la inteligencia lo que ha importado más –siendo la inteligencia una cualidad que la universidad resalta–, sino la voluntad, la serenidad, la persistencia, el esfuerzo sostenido, el no bajar la guardia, el no rendirse nunca.
El penúltimo consejo que quería ofrecerles es: Mantengan un saludable escepticismo, pero rechacen el cinismo. El escepticismo implica preguntar, cuestionar, dudar, no ser un ingenuo, pero estar siempre abierto a los demás, a las nuevas ideas, a las evidencias más recientes, a los últimos puntos de vista planteados. El cinismo, en cambio, implica creer que uno ya tiene todas las respuestas, cuando muchas de ellas, en realidad, probablemente estén preñadas de prejuicios. El escéptico dice: “No creo que eso sea cierto; déjame chequearlo.” El cínico, en cambio, afirma: “Eso no puede ser cierto. Yo lo sé.”
Y mi último consejo es: Descubran maneras de recargar el entusiasmo por lo que hacen. La palabra entusiasmo tiene origen griego. Probablemente a un monoteísta –judío, cristiano o mahometano– le hubiera parecido blasfemo inventar una palabra así. Para los griegos que eran politeístas fue más fácil, porque la palabra significa “tener un dios dentro de sí”. La mayoría de los niños lo tienen, y con la edad uno muchas veces lo pierde. Busquen maneras de alimentarlo y recargarlo continuamente.
Mark Twain decía que uno debería trabajar como si no necesitara el dinero. Ello se logra enamorándose del trabajo que uno realiza o, mejor aún, buscando un trabajo del cual se pueda uno realmente enamorar, uno en el cual sientan que no sólo logran sus objetivos personales, sino que contribuyen, también, con esta sociedad en la cual ustedes son, no lo olviden nunca, unos privilegiados. Pocas cosas hay mejores que ir con ganas a trabajar los lunes en la mañana porque hace algún sentido lo que uno hace.
Formar buenos profesionales en administración, contabilidad y economía no constituye la aspiración central de la Universidad del Pacífico; también aspiramos a que nuestros egresados asuman un liderazgo y se conviertan en agentes de un cambio que potencie el progreso de nuestro país.
Winston Churchill tenía una definición del liderazgo muy consecuente con todo lo que les he venido diciendo esta noche: liderazgo –decía– constituye el arte de avanzar, de fracaso en fracaso, sin perder el entusiasmo.
Así que esas son mis recetas centrales para la vida que hoy empiezan; tal vez algún día podré escribir un libro explicándolas mejor: deténganse, de vez en cuando, a oler las flores; vean menos televisión y lean más libros; no acepten aquellos signos de estatus cuyo valor no reconozcan; recuerden que siempre habrá una verdad mejor a la que tengan; aprendan de sus fracasos; mantengan un saludable escepticismo, pero rechacen el cinismo; y descubran maneras de recargar el entusiasmo por lo que hacen.
Aquí concluyo. Felicitaciones a todos y buena suerte. Ahora, con entusiasmo, pueden partir.”

Felipe Ortiz de Zevallos M.
Presidente Grupo APOYO

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lunes, junio 12, 2006

Discurso de Steve Jobs en Stanford


Tengo el honor de estar con usted hoy para su comienzo de una de las universidades más finas en el mundo. La verdad ser dicho, nunca me gradué del colegio y esto es el más cercano tengo alguna vez conseguir una graduación de colegio.

Hoy quiero decirle tres historias de mi vida. He aquí. Ningún reparto grande. Solamente tres historias. La primera historia es sobre la conexión de los puntos.
Dejé el Colegio de Caña después de los seis primeros meses, pero entonces me quedé alrededor como un pasar durante otros dieciocho meses o tan antes de que yo realmente me marchara. ¿Tan por qué abandoné? Esto comenzó antes de que yo hubiera nacido. Mi madre biológica era una estudiante graduada jóven, soltera, y ella decidió presentarme para la adopción. Ella sintió muy fuerte que yo debería ser adoptado por graduados de la universidad, entonces todo fue puesto para mí para ser adoptado en el nacimiento por un abogado y su esposa, pero cuando reventé hacia fuera, ellos decidieron en el último minuto que ellos realmente quisieron a una muchacha. Tan mis padres, que estaban sobre una lista de espera, consiguió una llamada en medio de la noche preguntando, " tenemos un muchacho de bebé inesperado. ¿Lo quiere usted? " Ellos dijeron, " Desde luego. " Mi madre biológica averiguó más tarde que mi madre nunca se había graduado del colegio y que mi padre nunca se había graduado del instituto. Ella rechazó firmar los papeles de adopción finales. Ella sólo se aplacó unos meses más tarde cuando mis padres prometieron que yo iría a la universidad.
Esto era el principio en mi vida. Y diecisiete años más tarde, realmente fui a la universidad, pero yo no escogi un colegio que era casi tan caro como Stanford, y todos los ahorros de mis padres de clase obrera estaban siendo gastados sobre mi matrícula de colegio. Después de seis meses, yo no podía ver el valor en ello. No tuve ni idea lo que quise hacer con mi vida, y ninguna idea de como el colegio iba a ayudarme a entenderlo, y aquí yo era, gastando todo el dinero que mis padres habían ahorrado en su vida entera. Entonces decidí abandonar y confiar en que esto resolvería todo ¡Vale!. Era bastante asustadizo entonces, pero mirar hacia atrás, esto era una de las mejores decisiones que alguna vez hice. El minuto que abandoné, yo podría dejar de tomar las clases requeridas que no me interesaron y comenzaron a pasar sobre estos las más interesantes.
No era todo romántico. Yo no tenía un cuarto de dormitorio, entonces dormí en el suelo en los cuartos de los amigos. Devolví botellas de Coke para los depósitos de cinco centavos para comprar el alimento, y yo andaría siete millas a través de la ciudad cada domingo por la noche para conseguir una comida buena una semana en la Liebre Krishna el templo. Me gustó esto. Y la mayor parte de que tropecé en por siguiente mi curiosidad e intuición resultada para ser sin precio más tarde. Déjeme darle un ejemplo.
Colegio de Caña en aquel tiempo ofrecido quizás la mejor instrucción de caligrafía en el país. En todas partes del campus cada cartel, cada etiqueta sobre cada cajón era maravillosamente de-la-mano-calligraphed. Como yo había abandonado y no tuve que tomar las clases normales, decidí tomar una clase de caligrafía para aprender a hacer esto. Aprendí sobre serif y tipos de imprenta sans-serif, sobre la variación de la cantidad de espacio entre combinaciones de carta diferentes, sobre lo que hace la gran tipografía grande. Era hermoso, histórico, artísticamente sutil en un camino que la ciencia no puede capturar, y lo encontré fascinante.
Nada de esto tenía esperanza de cualquier uso práctico en mi vida. Pero diez años más tarde cuando nosotros diseñábamos el primer ordenador de Macintosh, esto todo me volvió, y lo diseñamos todo en el amigo. Esto era el primer ordenador con la tipografía hermosa. Si yo nunca hubiera pasado sobre aquel curso, el amigo nunca habría tenido múltiples tipos de imprenta o fuentes proporcionalmente espaciadas, y ya que las Ventanas justo copiaron el amigo, es probable que ningún ordenador personal los tendría.
Si yo nunca hubiera abandonado, yo nunca habría pasado sobre aquella clase de caligrafía y los ordenadores de anuncios personales no podrían tener la maravillosa tipografía que ellos hacen.
Desde luego era imposible conectar los puntos que miran adelante cuando yo estaba en el colegio, pero era muy claro 10 años más tarde. Otra vez, usted no puede conectar los puntos que miran adelante. Usted sólo puede conectarlos mirando hacia atrás, entonces usted tiene que confiar en que los puntos de algún modo se unirán en su futuro. Usted tiene que confiar en algo - su tripa, destino, vida, karma, independemente de - porque creyendo que los puntos conectarán abajo el camino le dará la confianza para seguir su corazón, incluso cuando esto le conduce del camino muy gastado, y esto hará toda la diferencia.


Mi segunda historia es sobre el amor y la pérdida. Tuve suerte. Encontré lo que gusté hacer temprano en la vida. Woz y comencé la Manzana en el garaje de mis padres cuando yo tenía veinte años. Trabajamos mucho y en diez años, la Manzana había nacido de solamente dos de nosotros en un garaje y se convirtio en una empresa de 2 mil millones de dólares por más de 4,000 empleados. Nosotros acabábamos de liberar nuestra creación más fina, el Macintosh, un año antes, y yo acababa de dar vuelta treinta, y luego fui despedido. ¿Cómo puede usted ser despedido de una empresa usted comenzó? Bien, como la Manzana creció, alquilamos a alguien a quién pensé era muy talentoso para controlar la empresa por mí, y para el primer año , las cosas fueron bien. Pero entonces nuestras visiones del futuro comenzaron a divergir, y eventualmente nosotros estabamos cayendo. Cuando hicimos, nuestra junta directivo estuvo al lado de él, y tan en treinta, yo era hacia fuera, y muy públicamente hacia fuera. Que había sido el foco de mi vida entera adulta fue ido, y era devastador. Yo realmente no sabía que hacer durante unos meses. Sentí que yo había defraudado la generación anterior de empresarios, que yo había dejado caer la batuta como estaba siéndome pasado. Me encontré con David Packard y Roberto Noyce y traté de pedir perdón por atornillar encima de tan mal. Yo era un fracaso muy público y hasta pensé escaparme del Valle. Pero algo despacio comenzó a amanecer sobre mí. Yo todavía gustaba lo que hice. La vuelta de acontecimientos en la Manzana no había cambiado aquel un bit. Yo había sido rechazado pero yo estaba todavía enamorado. Y entonces decidí comenzar.
Yo no lo vi entonces, pero se resultó que ser despedido de la Manzana era la mejor cosa que alguna vez podría haberme pasado. El peso de ser acertado fue substituido por la ligereza de ser a un principiante otra vez, menos seguro sobre todo. Esto me liberó para entrar en uno de los períodos más creativos en mi vida. Durante los próximos cinco años comencé una empresa llamada Después, otra empresa llamó Pixar y se enamoró de una mujer asombrosa que se haría mi esposa. Pixar continuó a crear la primera película animada por ordenador del mundo, " la Historia de Juguete, " y es ahora el estudio de animación más acertado en el mundo.

En una vuelta notable de acontecimientos, Manzana compró Después y volví a la Manzana y la tecnología que desarrollamos en Siguiente está en el corazón del renacimiento corriente de la Manzana, y Lorene y tengo una maravillosa familia juntos.
Estoy bastante seguro que ninguno de esto habría pasado si yo no hubiera sido despedido de la Manzana. Esto era la medicina horrible que sabe pero adivino que el paciente lo necesitó. A veces la vida que va a golpearle en la cabeza con un ladrillo. No pierda la fe. Soy convencido que la única cosa que me mantuvo yendo consistía en que gusté lo que hice. Usted tiene que encontrar lo que usted gusta, y es tan verdadero para el trabajo como es para sus amantes. Su trabajo va a llenar una gran parte de su vida, y el único modo para estar realmente satisfecho es de hacer lo que usted cree es el gran trabajo, y el único modo de hacer el gran trabajo es de gustar lo que usted hace. Si usted no lo ha encontrado aún, siga mirando, y no colocar. Como con todos los asuntos del corazón, usted sabrá cuando usted lo encuentra, y como cualquier gran relación esto solamente mejora y mejor como los años siguen rodando. Entonces siga mirando. No colocar.

Mi tercera historia es sobre la muerte. Cuando yo tenía 17 años leí una cita que fue algo como " Si usted vive cada día como si era su último, un día usted va al más seguramente tener razón. ¿" Esto hizo una impresión sobre mí, y desde entonces, durante los 33 años pasados, he mirado en el espejo cada mañana y me he preguntado, " Si hoy fuera el día anterior de mi vida, querría yo hacer lo que estoy a punto de hacer hoy? " Y siempre que la respuesta ha estado "No" durante demasiados días en hilera, sé que tengo que cambiar algo. El recordar que estaré muerto pronto es la cosa más importante que alguna vez he encontrado para ayudarme a hacer las opciones grandes en la vida, porque casi todo - todas las expectativas externas, todo el orgullo, todo el miedo de vergüenza o fracaso - estas cosas justo desaparecen ante la muerte, dejando sólo lo que es realmente importante. El recordar que usted va a morir es el mejor modo que conozco para evitar la trampa de pensamiento de que usted tiene algo para perder. Usted es ya desnudo. No hay ninguna razón de no seguir su corazón.
Hace aproximadamente un año, fui diagnosticado con el cáncer. Yo tenía una exploración en 7:30 por la mañana y esto claramente mostró un tumor sobre mi páncreas. Yo hasta ese entonces no conocía lo que era un páncreas . Los doctores me dijeron que esto era un tipo de cáncer que es incurable, y que yo debería esperar vivir más que tres a seis meses. Mi doctor aconsejó que yo se fuera a casa y consiguieran mis asuntos para, que es el código de los doctores para " se disponen a morir. " Esto significa intentar y decir a sus niños todo lo que usted penso decirles en 10 años justamente en unos meses. Esto significa asegurarse que todo está preparado de modo que sea tan fácil como posible para su familia. Esto significa decir sus adioses.
Viví con aquel diagnóstico todo el día. Más tarde yo tenía una biopsia donde ellos pegaron una endorfina abajo de mi garganta, por mi estómago en mis intestinos, pusieron una aguja en mi páncreas y consiguieron unas células del tumor. Yo estaba tranquilo, pero mi esposa, que estaba allí, me dijo que cuando ellos vieron las células bajo un microscopio, el doctor comenzó a gritar, porque se resultó ser una forma muy rara de cáncer pancreatic que es curable con la cirugía. Yo tenía la cirugía y, con agradecimiento, soy fino ahora.
Esto es lo mas cercano que he estado de la muerte, y espero sea lo más cercano que me pongo durante unas décadas más. Habiéndolo sobrevivido, ahora puedo decirle esto con un poco más certeza que cuando la muerte era un concepto útil pero puramente intelectual. Nadie quiere morir, hasta la gente quien quiere ir al Cielo no quiere morir para ponerse allí, y aún, la muerte es la destinación que compartimos. Nadie alguna vez lo ha evitado. Y es como debería ser, porque es muy probable que la muerte sea la mejor invención sola de vida. Es el agente de cambio de la vida; esto limpia los viejos para hacer el camino para el nuevo. ahora mismo, el nuevo es usted. Pero un día, no pasado mucho tiempo de ahora, usted gradualmente se hará los viejos y ser quitado. Lamentable de ser tan dramático, pero es bastante verdadero. Su tiempo es limitado, entonces no la gáste viviendo la vida del alguien mas. No esté atrapado por el dogma, que vive con los resultados de otro pensamiento de la gente. No deje que el ruido de opiniones de otros ahogen su propia voz interior, corazón e intuición. Ellos de algún modo ya conocen lo que usted realmente quiere hacerse. Todo lo demás es secundario.
Cuando yo era jóven, había una publicación asombrosa llamada el Catálogo de Tierra Entero, que era una de la Biblia de mi generación. Fue creado por un muchacho Estuardo Brand llamado no lejos de aquí en el Parque de Menlo, y él lo trajo a la vida con su toque poético. Esto era a finales de los años sesenta, antes de ordenadores personales y publicación apoyada por el ordenador, entonces fue hecho todo con máquinas de escribir, tijeras, y cámaras Polaroid. esto era el tipo como Google en el libro en rústica se forman treinta y cinco años antes Google vino. Yo era idealista, desbordándome por instrumentos aseados y grandes nociones. Estuardo y su equipo sacan varias cuestiones del Catálogo de Tierra Entero, y luego cuando esto había controlado su curso, ellos sacan una cuestión final. Esto era mediados de años setenta y yo era su edad. Sobre la tapa de detrás de su cuestión final era una fotografía de primera hora del camino rural de mañana, la clase que usted podría encontrar usted mismo haciendo autostop sobre si usted era tan aventurero. Bajo eran las palabras, " la Permanencia hambrienta, la permanencia tonta. " Esto era su mensaje de despedida como ellos se despidieron. " Permanencia hambrienta, permanencia tonta. " Y yo siempre deseaba que para mí, y ahora, como usted termina la carrera para comenzar de nuevo, yo desee que para usted. Permanencia hambrienta, permanencia tonta.

lunes, mayo 29, 2006

Hombres de exito. Carlos Slim

En la revista PODER, de noviembre del 2002, el mexicano Carlos Slim, el hombre mas rico de América latina respondió una pregunta, acerca del significado del éxito. Parece conveniente revisar la respuesta de este connotado empresario, sobre este interesante tema.

"Yo creo que el éxito no esta en lo económico, una persona no es de éxito porque le va bien en los negocios o por que le va bien profesionalmente o saca 10 en la escuela. Creo que eso es lo que menos vale. Lo que vale es tener los pies en la tierra, la familia –el concepto de familia- ,los amigos; el apreciar las cosas que tienen valor verdadero, no solo material, no físico necesariamente. Pienso que a este concepto bien le puedo añadir una reflexión que me regalo mi madre:
El éxito no tiene que ver con lo que mucha gente se imagina. No se debe a los títulos nobles y académicos que tienes, ni a la sangre heredada o a la escuela donde estudiaste. No se debe a las dimensiones de tu casa o de cuantos carros quepan en tu garaje. No se trata de si eres jefe o subordinad; o si eres miembro prominente de clubes sociales. No tiene que ver con el poder que ejerces o si eres un buen administrador o si hablas bonito, o si las luces te siguen cuando lo haces. No es la tecnología que empleas. No se debe a la ropa que usas, ni a los grabados que mandas bordar en tu ropa, o si después de tu nombre pones las cifras desbordantes que definen tu estatus social. No se trata de si eres emprendedor, hablas varios idiomas, eres atractivo, joven o viejo.
El éxito.......se debe a cuanta gente te sonríe, a cuanta gente amas y cuantos admiran tu sinceridad y la sencillez de tu espíritu. Se trata de si te recuerdan, cuando te vas. Se refiere a cuanta gente ayudas, a cuantas evitas dañar y si guardas o no rencor en tu corazón. Se trata de que en tus triunfos estén incluidos tus sueños, de si tus logros no hieren a tus semejantes. Es acerca de tu inclusión con otros, no de tu control sobre los demás.
Es sobre si usaste tu cabeza tanto como tu corazón, si fuiste egoísta o generoso, si amaste a la naturaleza y a los niños y te preocupaste de los ancianos. Es acerca de tu bondad, tu deseo de servir, tu capacidad de escuchar y tu valor sobre la conducta. No es acerca de cuantos te siguen, sino de cuantos realmente te aman. No es acerca de transmitir, sino cuantos te creen si eres feliz o finges estarlo. Se trata del equilibrio de la justicia que conduce al bien tener y al bien estar. Se trata de tu conciencia tranquila, tu dignidad invicta y tu deseo de ser mas, no de tener mas."

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